Cayó al otro lado de mi crepúsculo
la levedad de tu deseo...
fue como un beso solar a fuego
que se inscrustó dejando su marca
en la intimidad de mi cuerpo.
Nadie muere de amor, es cierto
pero desperdigado después de ese golpe certero
deja en derredor la huella de su dolor eterno.
Fui olvidando en la servidumbre de mi desvelo
inaccesible páramo,
derrumbando muros,
y antiguos candados de hierro,
en amplitud de vivencias
piedras neutrales que en mi ventanal cedieron.
Con la timidez que me envuelve
derrochando el garbo de mi anhelo
amén del olvido de ese encuentro
quise poder volar...a cielo abierto.
Desprendió la noche en mi querencia
demorados besos
que caían sobre el arrebol de mi cuerpo.
Tendida, cálida, embelesada,
con ese grito de fantasmas de gigantesca sombra
lloró en mi regazo el deseo.
Muy tenue, apegado a la raíz de mi cuerpo
con la firmeza en la mirada
conteniendo el aliento
hundías en mis trigales ese sol lejano, esperado,
cual pájaro de vuelo tierno
abriendo y estallando imposibles
donde nadie dejó su fuego.
Renacía en medio del humo y llamaradas
de conmovido momento
se confundía nuestra risa alborotada
como niños en ese juego.
Esperabas en la noche densa
como capitán de milicia
que todo acalle...
dardo y siembra,
espasmo y aliento.
¡Cómo no amar tu rocío
en mi ajorca de desierto?
levantabas un fardo de pesares
desvestías mi silencio,
volcabas nuevos signos de ceniza y misterio.
Entre la humareda astral
consumado designio
medraba en el reposo nueva lección
que ahora deletreo.
La oscuridad en el amor me deshereda
se reviste el prefacio de mi vida
y viaja mi orfandad a otro puerto,
estás ahí...vigilante...
enjoyando mi triste cielo
con nuevas mariposas despojadas de miedo.
Entraste a mi nube de acierto y desacierto
ocupando un sitial de sereno dueño.
Pero la vida siempre exhala su equivocado aliento
en el albedrío ajeno
y yo...puedo sentir ...amar...
desde lo hermoso de mi entraña
o el pozo de mi infierno...
-¿Cuántas primaveras esa flor pristina del amor
conserva todos sus pétalos?-
pero a veces, en el otro, motivo inequívoco de sueños
solo es débil murmullo
que se aplaca...después del beso...
Malu de Lujan