En esta semioscuridad en que mi mirada se pierde tras
el ventanal que hace enlace con el horizonte, en el
abrumador sosiego de la noche donde reposa el bullicio
y la malicia, dejo caer mi cuerpo que se bifurca entre
las sombras, sobre el mullido sofá de la sala.
Mi pensamiento se abstiene de proferir excusas, disculpas,
razones, hechos, veleidades o mentiras.
El silencio me hace un gesto imperceptible
Se arrinconan en mi vientre tibio las mariposas
que un día salieron de su crisálida a celebrar
que habías vuelto.
Algo pesado y caliente me golpea las vísceras
y desfilan los recuerdos detrás de mis velados ojos,
semicerrados y mustios de tánta sequedad,
porque ya no hay lágrimas que muden su jolgorio húmedo
a mi rostro cetrino, desértico.
El mohíno anochecer se adelanta a mi deseo que
anochezca y sin darme cuenta ya es noche cerrada,
en el muelle voluptuoso del cielo..
Comienza a llover, me levanto a cerrar la ventana
que golpetea su monótono quejido contra el marco metálico.
El cristal me devuelve mi silueta fantasmagórica -
a merced de la poca luz del entorno. Siento un sabor acre
en los labios y la garganta, -debe ser tánto champán me digo-
porque aún cuando a luna burlona miraba mi copa,
la alcé para beber muchas veces y su aroma
embriagó mi entraña.
No viniste...esta noche quedó preparada la mesa para ti,
con su bello mantel, la hermosa porcelana y los cubiertos }
de plata.
Eras mi invitado especial, se enfrió la cena en la que
me esmeré, se marchitaron los pétalos de rosa, se entibió
el champagne, que habríasido el líquido de oro
para celebrar nos reencontramos y entre sus burbujas
doradas reír a carcajada plena.
No viniste, y era tu visita de cortesía, la que me debes,
la que debiste hacer hace más de cuarenta años,
cuando estabas
soltero y me amabas...
ya después para ambos, sería tarde! Malu de Lujan




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