domingo, abril 01, 2012

No me atropelles

Tu palabra solícita complaciente
ausente de controversia
conduce por el atrio de alabanza
en el frontis engañoso
de cruel descortesía.
Hospeda artificial deseo
y mi pudiente ingenuidad
pero punzante realidad
abre su abanico
y sin reparos me hace ver su detrimento.
No sé qué buscas, ni aspiras
pero no vengas transido de hipócrita vestidura
de sagaces palabras
a retocar mi refractaria vida.
No atropelles solapado
la plétora de mis días.
No me hagas creer que hay mágicos deseos
que ahuyentan zafio destino.
Ya creí en el asombro
columna de mis pasados años
umbrosa destreza y gallardía
que había encontrado el soporte
que calme y serene jubiloso
mi rebelde corazón que en soledad se amotina.
Ya creí sin pena ni fatiga
en el hapócrifo destello
que iluminaría mi vida.

Malu de Lujan


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