viernes, mayo 25, 2012

Carta a Dios



¡Señor!...
que no se aparte
de mi esta noche
el fulgor de la vida.
Perturbada en el dolor aciago
te pido sujetar mi corazón
que quiere huir
y así aplacar
ese enfermizo deseo
que me ofusca, me arrastra,
y hace perder el juicio.
¡Señor!
pon tu mano
en mi desmañada vida.
Diseñame en este aire
 amenzante
otro camino, otras flores,
otro horizonte,
donde encontrar nuevo mar.
Dime...¿qué quieres de mi?
ya pagué el tributo
a mi felicidad
¡No me la niegues!
¡Señor!
rehace tu obra en mi
que es mal sueño
lo que me toca vivir.
Se dispersan los fragmentos
exaltando los filosos bordes
de cada pieza que cae.
Estaba entera hasta ayer...
cuando creía merecía
darme una oportunidad
y no fue así...
cayó el velo receloso,
intrigante,
y soterrado el dolor
abrió sus fauces.
¡Señor!
¿estás... ahí?...
¡sostiéneme, ampárame!
en esta orfandad
rastra que sella
con su insalubre bocanada
mi agreste silencio
y cáustica corroe
 la reserva silvestre de mi.
Que no decline
en este mar de lágrimas
tu amoroso consuelo
¿porqué permites
que lleve impreso el dolor
en las huellas de mis dedos?

Malu de Lujan

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