y junté los cristales opacos
-por el vaho de mis lágrimas-
¡Cuánta interrogante!
atravezo mis escaleras
cruzó mi vereda
rastreó el infinito
atravezo desde mi pecho
caudal de asombro
la ciudad, para encontrarte.
Olfateé tu rastro entre las copas
ebria de ti, de tu aroma,
robé los señuelos, los títulos, las fotos,
los candados.
Busqué páginas, cual loba carne fresca
y leí todo...desde el sol que acarició tu mañana
hasta el puñal silencioso
que despojó la vid de tu entraña.
No hay desperdicio en mi horizonte
y cuando vengas...si vienes...
haré una fiesta.
Esconderé los vestigios
que ligeros cuelgan
en el panal de mi memoria
y caminaremos de la mano
sobre un tejado de palabras.
Padecí de ti y padecí de añoranza
no me reconozco
mis ojos ciegos buscan
y no se cansan de esperar aparezcas
en retorcido espino
o zarza negra.
La noche quema la señal de humo
de la espera
y agita mis alas de pájaro herido
por tu ausencia...
malu de lujan

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