... Y dejaré caer mis besos sobre tu boca
de mediterranea quietud
y cesará el estallido de la espera
caerá sobre mis pómulos la alborada
y teñirá con sus celajes mi desvelo.
Tendrás paz y sosiego
en mis brazos amantes
que ceñirán tu embeleso
y habrá un coro de ángeles y susurros a lo lejos.
Dejaré caer tiernas palabras
que ya conoces
pero juntos no conocemos
y escaparán de mi garganta
antiguos pájaros de vertiginoso vuelo.
Abriré fresco manantial que lave heridas
que nos rompieron el pecho
y besaré tus ojos, tu frente, tu cuello,
para deshacer recuerdos
que la vida te dió en su descenso.
...Y dejaré caer mis besos misteriosos, sanadores,
faros de luz que te enciendan
y te alces por sobre la sombra
y naufragues por sobre los puertos.
Besaré tu rostro de dibujo perfecto
de mañanas dolientes
de contritos desvelos
de impacto y soledades
de amores y despechos.
Te besaré temprano
palpitando en la alborada
antes del pan en el ayuno, sin tiempo.
Te besaré en la mañana
dicha de sol y silencio
y por la tarde sin destino ni miedo.
Te besaré en el ocaso
caricia temprana de luces y estrellas
encendidas a lo lejos
y en la noche seré tuya
como es de la rosa el pétalo
instante de esplendor de carnal encuentro.
Recibiré la blandura
que tierna se vierte en tu mirada
mientras dejas caer
la rotundidad de tu cuerpo.
No me dejes olvidar tu palabra o tu gesto
ni el roce de ala
misteriosa seda que traspasa en el temblor
la verdad de mis huesos.
Llévame en tu viaje
locura y zarpazo del viento
y desnuda mi fruta
y desviste mi silencio.
Malu de Lujan

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