Tú que viniste con lentitud de arrollo
a humedecer mi cordillera
y perfumar mis flores
dejaste un clamor en mi sangre enajenado.
Viniste con motivos cristalinos
a plantar semillas en mi cielo
destrozando el silencio que me envuelve
matizando con tu acento mis espasmos
despertando el orgullo virginal de mi reposo
con la fuerza de tus manos
aplacando mi vientre
y hundiendo mi cabeza en tu regazo.
Tú que viniste en la noche azul
como jugando
perturbando mi paz y mi cordura
con el brillo sinuoso de tus labios
arrojando miel y azúcar en mi alcoba
donde había un cuervo vigilando
y notas tristes de mi arpa que aún resuena.
Has soltado la nostalgia en mi palacio
y una lágrima desciende como esquirla
que hiere mi sueño enamorado
y se muda el otoño y el infierno
en el secreto murmullo
que anida en la pupila de mi canto.
Malu de Lujan
No hay comentarios:
Publicar un comentario