...me quedè pensando en el reposo,
cuando los ruidos se aquietan
y las risas de los niños extenuados
ya no suenan
y el canto de los pájaros en la hora nocturna
la vida aquieta
que nada sucede por azar
y sin que autelosos vivenciemos
alegrìas o tristeza.
A veces aparece desolada brisa
que nos acerca decepciones
que nadie quiere a la vera de su puerta.
¡No me vence!
ni el espìritu despierto
ni la conciencia
pues navego en aguas fluídas
que mantienen la pureza.
No será el infortunio
¡que me venza!
He confiado sin medida
en cultivo de nieblas
en mañanas desoladas
desprovistas de belleza
porque se levanta en algún recodo de mi espera
la consagrada fuerza
y pasa de ser sombría esa ola que se levanta
por sobre ella.
Ya no me embargan sutiles temblores de furia
en el acantilado feroz
que ante mi se muestra
-los gallos cantarán siempre
y el sol se rinde ante la noche serena-
el mar me dará su horizonte
y la tierra su pradera.
No habrá nada
¡que me venza!
Malu de Lujan
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