La Vida debiera tener la transparencia del agua
donde su reflejo y su recuerdo nos hiciera sonreir.
Tus ojos, transparencia oceánica
se detuvieron en los míos
impregnados de fantasía.
Me pusiste de nuevo de novia con la vida
apartando los miedos
creyendo de nuevo
que en este deambular silencioso
había algo más...
que el sentir no es malo
ni prohibido ni falaz
que debemos vivir el hoy casi sin pensar
antes que estallen los días
llevándose la belleza y demás...
Sube a mi nube pasajero de mi azar
el silbido del viento nos apura
el corazón late y se ha puesto a danzar.
Ven a ver el vergel de violetas
que fragantes nos invita a soñar
y la brisa inquieta
es un vértigo que se disuelve
al filo de la noche
a la sombra de nuestros ojos.
Malu de Lujan

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